Aung San Suu Kyi: de la lucha por la democracia birmana al desprestigio internacional
Aung San Suu Kyi, la líder de facto en Myanmar, comparecía en público por primera vez el pasado 24 de mayo, tras meses de arresto domiciliario tras el golpe de Estado de los militares, encabezado por el general Min Aung Hlaing, poniendo fin a 10 años de transición democrática.
Por Teresa Bazarra
1 de julio de 2021

Aung San Suu Kyi

De la lucha por la democracia birmana al desprestigio internacional

 

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Aung San Suu Kyi en el Parlamento Europeo. 2013. Fuente: Parlamento Europeo | Licencia Creative Commons

A ung San Suu Kyi, la líder de facto en Myanmar, comparecía en público por primera vez el pasado 24 de mayo, tras meses de arresto domiciliario. El 1 de febrero, el Ejército, encabezado por el general Min Aung Hlaing, dio un golpe de Estado, poniendo fin a 10 años de transición democrática y despojando a “la Dama” (como es conocida Suu Kyi por sus seguidores en el país) de sus cargos de consejera estatal y ministra de Exteriores.

Sin embargo, esta no es la primera vez que la política birmana se enfrenta al arresto domiciliario. Su lucha por la democratización de Myanmar comenzó en 1988 y, desde entonces, la cúpula militar no ha cesado en sus intentos de frenarla. De hecho, el argumento que el Ejército esgrime para justificar el golpe de Estado de febrero es precisamente que las elecciones de noviembre de 2020, en las que el partido de Suu Kyi arrasó de nuevo tras cinco años en el poder, fueron fraudulentas. Unos resultados electorales que contaban con el visto bueno de los observadores internacionales y que reflejaban, una vez más, la influencia que Aung Sann Suu Kyi ha ejercido en la sociedad birmana durante décadas.

¿Quién es Aung San Suu Kyi?

La implicación política por su país parece venir de familia. Suu Kyi es hija de Aung San, figura histórica en Birmania que fundó el Ejército Moderno y negoció la independencia del país respecto al Imperio Británico en 1947.

Nacida en Rangún, Aung San Suu Kyi se graduó en Ciencias Políticas por la Universidad de Nueva Delhi y completó su formación en la Universidad de Oxford. Tras unos años trabajando para las Naciones Unidas en Nueva York y como técnica del Ministerio de Asuntos Exteriores birmano en Bután, en 1972 se casaría con el profesor británico Michael Vaillancourt Aris y la pareja acabaría residiendo en Oxford.

Sin embargo, en 1988 Suu Kyi regresa a Birmania para cuidar a su madre enferma y se encuentra con un país en plena agitación política: estudiantes, trabajadores y monjes tomaban las calles para rebelarse contra los 26 años de dictadura militar y exigir una reforma democrática, una revuelta que se conocería como Alzamiento 8888. Aung San Suu Kyi se situó casi de inmediato a la cabeza de la revuelta contra el gobernante de facto Ne Win, quien había instaurado una dictadura militar bajo el nombre de “la vía birmana al socialismo”.

Las movilizaciones populares terminarían siendo brutalmente reprimidas por el Ejército, que tomó el poder en septiembre de 1988 y convocó elecciones nacionales dos años después, en mayo de 1990. El partido de Aung San Suu Kyi obtendría una victoria arrolladora, pero la líder birmana fue detenida y el resultado electoral nunca fue reconocido por los militares. En octubre de 1991, la lucha de la Aung San sería reconocida por la comunidad internacional con el Premio Nobel de la Paz.

La NLD gana las elecciones

Sin embargo, el verdadero punto de partida de su carrera política llegaría en 2015: su partido, la NLD (Liga Nacional para la Democracia) arrasó en las elecciones de noviembre de 2015 al conquistar el 77% de los escaños en la Cámara de Representantes. Suu Kyi no pudo asumir entonces la presidencia del Gobierno puesto que la Constitución birmana (redactada por los militares) prohíbe ocupar el puesto a quienes tengan hijos con pasaporte extranjero, como es su caso. Así, Htin Kyaw, amigo íntimo de Suu Kyi y con cuatro de los ministerios más importantes del gobierno, fue elegido presidente.

Durante todos estos años, Aung San Suu Kyi ha gobernado en la sombra, y es considerada líder de facto en el país. Ahora bien: el Ejército mantiene el control de tres ministerios, una autonomía casi total y el 25% de los escaños del Parlamento, por lo que el margen de maniobra del Gobierno civil desde 2015 hasta este mes de febrero ha sido limitado.

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Aung San Suu Kyi en Parma. 2013. Fuente: Comune Parma

La polémica: ¿por qué Aung San Suu Kyi ha perdido legitimidad en la comunidad internacional?

Recibió el Premio Nobel de la Paz por su lucha incansable por la democracia en Birmania, pero a día de hoy el prestigio exterior de Suu Kyi ha mermado notablemente. ¿La causa? Su aparente indiferencia ante la persecución sistemática de la minoría musulmana rohingya por parte del Ejército. Esta minoría étnica es considerada por la comunidad internacional como una víctima de crímenes contra la humanidad y de actos de genocidio, en el seno de una sociedad, la birmana, donde el 90% de los habitantes profesan el budismo. 

En 2016, el Ejército y la policía dirigieron una operación de limpieza étnica contra los musulmanes rohingyas del estado de Rakhine:  ejecuciones extrajudiciales y violaciones en masa, miles de birmanos autóctonos que se convertían en refugiados porque, según las autoridades nacionales, carecían de derechos ciudadanos. Aung San, que llevaba un año al frente del Gobierno, guardaba silencio y se abstenía de comentar lo ocurrido, asegurando que el conflicto se estaba exagerando y que la respuesta del Ejército birmano era necesaria ante la insurgencia del Ejército de Salvación Rohingya de Arakan (acusado por el Gobierno birmano de mantener vínculos y recibir financiación de islamistas extranjeros).

El desprestigio de Suu Kyi no hizo sino aumentar cuando, en diciembre de 2019, la política birmana defendía personalmente en La Haya a las Fuerzas Armadas de Birmania frente a la denuncia de genocidio llevada por Gambia al Tribunal Internacional de Justicia con el apoyo de 50 países. Apenas unas semanas después, la Asamblea General de la ONU aprobaba una resolución de condena al país asiático por los abusos de los derechos humanos y los crímenes cometidos contra los rohingyas.

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Aung San Suu Kyi y el Dr. Genshitsu Sen. Fuente: Forsiden | Licencia Creative Commons

¿Cuál es la situación actual de Aung San Suu Kyi?

La derrocada líder, de 75 años, ha sido acusada por la junta militar birmana de cargos de lo más variopintos, como la importación ilegal de dispositivos electrónicos, la vulneración de las normas contra la COVID-19, la violación de la ley de Secretos Oficiales o la incitación al odio; así como abuso de poder y corrupción, este último, el más grave, que puede conllevar una condena de hasta 15 años de cárcel.

Sin embargo, Suu Kyi solo es una pieza del plan elaborado por el Ejército: la Comisión Electoral birmana, controlada por los militares, ha anunciado que disolverá por fraude electoral a la Liga Nacional para la Democracia (LND) y perseguirá por traición a sus líderes. ¿El objetivo de los golpistas? Según ellos, establecer un sistema federal democrático y mutipartidista en el periodo de un año.

El juicio contra Suu Kyi comenzó con la primera vista el día 14 de junio. Sin embargo, tras su última aparición en público hace unas semanas, Aung San Suu Kyi se encuentra en paradero desconocido, pues el Ejército la ha trasladado desde su domicilio a un lugar que se niega a revelar. Mientras tanto, la sociedad birmana sigue acumulando cifras de muertes y heridos, a la espera de conocer qué ocurrirá con “la Dama” y, por ende, qué ocurrirá con la democracia de su país.