¿Por qué se celebra el Día Mundial del Comercio Justo?
El 8 de mayo de 2021 se celebra el Día Mundial del Comercio Justo bajo el lema #BuildBackFairer. Esta fecha es una oportunidad para acercarnos al movimiento internacional del Comercio Justo, un fenómeno global con más de 50 años de historia. En esta línea, el artículo ilustra las sinergias entre los principios del Comercio Justo y varios de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030. Finalmente, reflexiona sobre los retos y oportunidades que ambas agendas enfrentan en el contexto del Covid-19.
Por Adela Toscano
10 de mayo de 2021

El Comercio Justo 

Un aliado clave para la Agenda 2030

comercio justo

¿Qué reivindica el 8 de mayo de 2021?

El 8 de mayo de 2021 se celebra el Día Mundial del Comercio Justo, una cita para repensar el modelo actual de producción y consumo. Se trata de un evento global coordinado por la Organización Mundial del Comercio Justo (WFTO) y la Oficina de Defensa del Comercio Justo (FTAO). En un año marcado por la pandemia, los actos lúdicos y reivindicativos de cientos de organizaciones de Comercio Justo estarán aunados por el lema #BuildBackFairer. Con él, se reclama que la economía se reconstruya sobre valores de solidaridad y justicia, vitales para la protección del planeta y los Derechos Humanos.

La apuesta por un enfoque multidimensional del desarrollo, que además de lo económico involucre lo social y medioambiental, alinea al movimiento con la Agenda 2030. Luego el Comercio Justo, un movimiento con más de 50 años de historia, juega un papel clave para alcanzar los grandes retos de la contemporaneidad. Así pues, este análisis busca desgranar las particularidades del Comercio Justo como movimiento internacional y, especialmente, como motor de acción global para la Agenda 2030. 

¿Un comercio internacional injusto?

El comercio internacional ha sido el principal catalizador del fenómeno de la globalización. Los flujos económicos, a través de los cuales consumidores y productores intercambian bienes y servicios, han difuminado las fronteras nacionales (Levitt, 1983; Mittelman, 1996). Esta mundialización de la economía, hoy consolidada, se desarrolló de forma espectacular en la década de los 90. En este contexto, las instituciones del Consenso de Washington (Williamson, 1989) abanderaron los principios neoliberales que habrían de guiar la política económica mundial. Su narrativa del libre mercado, construida sobre la doctrina económica clásica (Smith, 1776; Ricardo, 1821), contó con el empuje incuestionable de la revolución tecnológica. Así, múltiples Estados mermaron su intervención en el mercado y abrieron las economías nacionales al exterior (Harvey, 2007). Inundada por esta filosofía,  la década protagonizó una oleada sin precedentes de apertura comercial y construcción de estructuras de regionalismo abierto, algunas aún vigentes. 

En efecto, la integración económica permitió aprovechar las ventajas competitivas y fortalecer la eficiencia y dinamismo de los mercados (Porter, 1996; Heckscher et al., 1991). Sin embargo, también vieron la luz múltiples sombras provocadas por las políticas neoliberales. Esta “receta para el desarrollo” que construyó la globalización económica generó un aumento salvaje de las asimetrías socioeconómicas y del malestar global (Stiglitz, 2002). Es más, la ola del liberalismo consolidó la profunda asimetría de las relaciones comerciales entre Norte y Sur (Flam y Helpman, 1987; Manger, 2009). Consecuentemente, en el siglo XXI germinan ideologías políticas globales (ambientalismo, antiglobalización, alter-globalización…) cohesionadas por un discurso de justicia global (Curran, 2006; Steger y Wilson, 2012). Así, esta idea de justicia mundial compromete de una manera excepcional al comercio internacional. Así, el comercio internacional es una herramienta capaz de revertir o apuntalar la desigualdad del mundo, una elección de la que bebe el Comercio Justo.

¿Qué es el Comercio Justo? 

El Comercio Justo es una corriente alternativa y de contestación a los déficits del modelo convencional en el que se desenvuelve el comercio internacional. Propone una manera diferente de entender la producción y el consumo, una que empodere a todos los actores de las cadenas globales de valor. Siguiendo la definición internacionalmente extendida, el Comercio Justo es un sistema comercial más equitativo, basado en el diálogo, la transparencia y  el respeto (WFTO, s.f.).

El Comercio Justo aspira a rescribir las reglas injustas del comercio, a combatir su efecto en el cambio climático, la pobreza y la desigualdad. Por lo tanto, tiene una clara vocación transformadora y crítica con la ideología neoliberal que permea en las relaciones económicas (Fridell, 2006a; 2006b). Se presenta como una herramienta clave para garantizar los derechos, la dignidad y el desarrollo de comunidades empobrecidas. Asume una responsabilidad particular con los países del Sur porque pretende construir unas relaciones Norte-Sur más equitativas (Cantos, 1998). 

El movimiento del Comercio Justo no solo aspira a crear cadenas de suministro más equitativas y justas con los productores locales del Sur global. Su esencia implica a todas las prácticas empresariales que trascienden el pago justo. Es decir, se dirige contra el trabajo infantil y forzoso, la desigualdad de género, el impacto medioambiental…Defiende modelos de negocio basados en buenas prácticas, que permitan el empoderamiento y desarrollo de los trabajadores, y en relaciones justas, transparentes y responsables. Las diferentes organizaciones que trabajan por el Comercio Justo están vertebradas por 10 principios básicos articulados por la WFTO, ejes ilustrados en la Figura 1. 

 

Figura 1 Principios del Comercio Justo elaborados por la WFTO

Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030

¿Cómo surge el movimiento?

Aunque las injusticias del comercio internacional son de rabiosa actualidad, el origen del movimiento del Comercio Justo se remonta a los años 40. La Figura 2 sintetiza los hitos históricos de esta lucha internacional y su eco en España. Entre los años 40 y 50 surgen en Estados Unidos las primeras iniciativas  del Comercio Justo. Sus reivindicaciones ya iban dirigidas contra las deficiencias de la cadena de suministro. Es decir, denunciaban el contraste de los altos márgenes de los intermediarios con el escaso beneficio percibido por los productores locales.

Bajo el espíritu de facilitar el acceso a los mercados y garantizar condiciones dignas para los productores, se crean las primeras tiendas de Comercio Justo. El movimiento se internacionalizó a un ritmo vertiginoso y durante los 60 y 70 proliferaron tiendas solidarias y organizaciones de productores en todos los continentes. Durante los próximos años se consolidarían las redes internacionales del Comercio Justo coordinadas, fundamentalmente, desde WFTO. Hoy, este movimiento cuenta con más de 2,5 millones de productores, 500 organizaciones importadoras y un creciente número de consumidores.

Figura 2 Hitos históricos del Comercio Justo

Fuente: Elaboración propia ampliando CECJ (2016) y WFTO (2015).

¿Cuáles son los actores clave del Comercio Justo?

La filosofía del Comercio Justo convoca a todas las fases del proceso productivo, desde la producción hasta el consumo, pasando por las etapas intermedias de distribución y venta. En esta línea, son cuatro los actores que participan en el círculo virtuoso del Comercio Justo: productores, importadores, intermediarios y consumidores (Ceccon y Ceccon, 2010). En primer lugar, y en la base de la relación comercial,  están los pequeños productores y productoras de países del Sur. A través del comercio, sus comunidades obtienen ingresos básicos y, especialmente, se desarrollan social y ambientalmente. Dado que los productores se organizan en cooperativas, las organizaciones suponen una inyección de cultura de la participación democrática y activa en las comunidades.

En segundo lugar se encuentran los importadores, organizaciones que transportan y distribuyen los productos con precios fijados de común acuerdo con los productores. Visiblemente, las relaciones entre productores e importadores se basan en vínculos más democráticos, directos y cercanos. Es más, la cadena de suministro de este comercio, ético y solidario, aspira a ser lo más corta posible para respetar los márgenes adecuados.

¿Qué visión tienen los consumidores?

En tercer lugar se encuentran los intermediarios, más de 4.000 tiendas de Comercio Justo que son corazón de las campañas de movilización en el Norte. Estas son las que se relacionan con el cuarto y último eslabón. Al final de la cadena se encuentran aquellos consumidores y consumidoras que apuestan por un consumo consciente y responsable. Para ellos, el acto de consumir se carga de un fuerte componente intencional y político porque altera la racionalidad económica de la demanda.

La literatura que analiza sus razonamientos es muy diversa (Barnett et al., 2005; Adams y Raisborough, 2010; Barnett et al., 2010; Reese y Kohlmann, 2015). En ella, se explican la nuevas cosmovisiones de los consumidores, cada vez más concienciados con una manera diferente de consumir. Junto a estos actores, también son esenciales los actores públicos y la red de organizaciones internacionales.

¿Cómo se relacionan el Comercio Justo y la Agenda 2030? 

El 25 de septiembre de 2015 representantes de 193 Estados firmaron en Naciones Unidas la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Con ella, se consolidaba un compromiso global con 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que cubrían todos los grandes problemas del siglo XXI. Estas metas globales se construyen sobre la idea de un desarrollo multidimensional, en el que lo económico sea compatible con el desarrollo social y medioambiental. Para contribuir a la Agenda, el comercio internacional también está llamado a una transformación que sitúe a las personas y el planeta en el centro. Este desafío de gigantes cuenta con el precedente que ha ido construyendo el Comercio Justo. Las experiencias del movimiento sugieren una guía para un comercio internacional sostenible. Es más, está las relaciones alternativas que construye permiten la localización de los ODS (FTAO, 2016). 

La filosofía del Comercio Justo

Resulta evidente que la filosofía del Comercio Justo está alineada con el núcleo de la Agenda 2030. Su lógica se construye sobre la misma idea de “desarrollo sostenible” (Coscione y Mulder, 2017;Cichos, 2019;Castelo et al., 2021) y comparten los mismos retos. Es más, ambas agendas confían en las redes colaborativas de la acción global. Por lo tanto, los principios del Comercio Justo contribuyen a diversos de los ODS y sus metas específicas. En concreto, el Comercio Justo es un aliado genuino para los Objetivos 1, 2, 5, 8, 12, 13, 16 y 17 (Fairtrade, 2019). También contribuye a otros ODS de la Agenda 2030 pero de un modo más indirecto. Para observar con más detalle las convergencias se ha elaborado la Figura 3. En ella, se ilustra la relación entre cada uno de los principios del Comercio Justo con los ODS a los que contribuyen. 

Figura 3 Correlación de los principios del Comercio Justo y los ODS

Fuente: Elaboración propia a partir de IDEAS (2021)

Conclusiones: desafíos del contexto post-COVID

El Día Mundial del Comercio Justo proporciona una oportunidad para analizar más de cerca un movimiento global con más de 50 años de historia. Así, el presente análisis ha desgranado los ejes argumentales que lo vertebran, la historia que lo ha musculado y los actores que le dan vida. Proyectándolo hacia el futuro, el Comercio Justo se ha presentado como una tendencia destinada a consolidarse y a ser motor de un mundo más sostenible. En este sentido, el movimiento encuentra sinergias y reivindicaciones compartidas con la Agenda 2030, un compromiso internacional que aspira a guiar la acción global. Ambas agendas se enfrentan a los retos y oportunidades del COVID-19.

La crisis actual presenta grandes retos e implicaciones para el comercio (Baldwin y Tomiura, 2020; Vidya y Prabheesh, 2020; Jean, 2020; Gruszczynski, 2020). Ha acelerado a marchas forzadas la digitalización de la economía (Almeida et al., 2020) y endurecido el contexto de las organizaciones productoras (CECJ, 2020b). Del mismo modo, lo extraordinario e incierto de las circunstancias ha puesto en jaque a la gobernanza de la Agenda 2030 (Santos-Carrillo, 2020). Por otro lado, la pandemia ha enfatizado la interdependencia del planeta y la urgencia de los retos compartidos. En esta línea, el Comercio Justo y Naciones Unidas (2020) ven en la crisis un punto de inflexión positivo para la ciudadanía global, para el futuro. La recuperación económica es una oportunidad imprescindible para reconstruir con justicia, repensar el comercio y hacer de la Agenda 2030 algo más que papel mojado.