Digitalización en África subsahariana
El impacto del Covid-19 en África subsahariana ha sido más económico que sanitario, hasta el punto de poner en duda el optimismo de los últimos años por el futuro de la región. La digitalización económica surge como oportunidad para minimizar su impacto y acelerar la recuperación.
Por Guillermo Manzanares
25 de mayo de 2021

Digitalización en África subsahariana

Oportunidades para la región en un escenario post-pandemia

África subsahariana Mobile Money

Agencia Mobile Money en Zanzíbar, Tanzania WorldRemit Comms

La década que comenzaba en 2020 había sido llamada a ser “la década de África” por varios analistas. Tras años de un desinterés generalizado por el continente, indicadores clave daban señales para el optimismo. El continuo crecimiento económico, las proyecciones demográficas, las inversiones infraestructurales, los esfuerzos de integración o la emergente clase media volvían a poner a África y en concreto al África subsahariana como una región de interés y con un gran potencial de crecimiento. Sin embargo la pandemia parece haber trastocado este panorama optimista. África subsahariana no ha sido tan duramente golpeada por el impacto sanitario de la pandemia. Sin embargo, ha visto como la interrupción de las cadenas de producción truncaba sus perspectivas de crecimiento. Con los planes de recuperación como telón de fondo, la digitalización de África subsahariana surge como oportunidad. 

La región ha sufrido una  contracción del PIB estimada de entre el 3 y el 5.4 por ciento, y su primera recesión en 25 años asoma en el horizonte. Las previsiones más pesimistas apuntan a una recuperación de los indicadores pre-pandemia alrededor del año 2030 si no se realiza una inversión masiva para amortiguar sus efectos, y las primeras medidas anunciadas con estímulos de entre el 1 y el 1.5 por ciento del PIB parecen quedarse cortas (McKinsey & Company, 2020). Además, el fantasma de la deuda, engrosada en 2020 por estas inversiones públicas, constituye otra amenaza sobre la región. Seis países cuentan ya con problemas de sobreendeudamiento y 14 se encuentran en situación de alto riesgo (African Development Bank Group, 2021). 

Oportunidades hacia la digitalización de África subsahariana

Este escenario plantea muchas cuestiones sobre el futuro. ¿Podrán sus economías recuperarse rápidamente de los efectos de la pandemia y volver a la senda del crecimiento? ¿Afectará de forma significativa el covid-19 a las estrategias de actores como China o la UE en la región? ¿Qué papel jugará la “diplomacia de las vacunas”? ¿Se verán los conflictos armados recrudecidos por la crisis sanitaria? ¿Podremos seguir hablando de la “década de África” tras este golpe?

Sin embargo la recuperación también puede plantearse en términos no tan fatalistas. No son pocas las voces que señalan que el proceso de recuperación de la pandemia puede suponer una oportunidad para los Estados africanos. La crisis derivada de la pandemia ha evidenciado problemas estructurales de las economías de la región: demasiado dependientes de importaciones en algunos sectores críticos, demasiado peso de las exportaciones de materias primas, una economía sumergida de más del 80 por ciento en muchos casos, escaso acceso a financiación por parte de las empresas y poca implementación de la tecnología. Los planes de recuperación pueden suponer un buen aliciente para la renovación de los sectores estratégicos y la reevaluación de las prioridades. Una de las oportunidades que sobresale es la de la transición a una economía digitalizada.

Covid 19: nuevas y viejas tendencias digitales a examen 

En materia de digitalización África subsahariana ha progresado muy rápidamente los últimos años, pero ha sido el año de la pandemia el que ha puesto a prueba la capacidad de la región para llevar a cabo su actividad online. Las medidas de cuarentena y los confinamientos han impulsado las TICs (Tecnologías de la Información y la Comunicación) y su implementación efectiva en varios sectores a un ritmo muy acelerado. Estos sectores han conseguido en pocos meses progresos que normalmente habrían llevado años (Leke, 2021).

Al hablar de digitalización es importante hacer la distinción entre la infraestructura digital (redes 4G/5G, cables de fibra…) y la presencia online (e-commerce, mobile Money, tecnología financiera…). En cuanto a infraestructura África subsahariana ha visto aumentar su capacidad de 4G los últimos años. Esto responde a la creciente demanda de los consumidores de una transición del modelo basado en voz (2G, 3G) a otro basado en datos. El desarrollo de las redes 4G ha sido conducido principalmente por las inversiones de las empresas móviles, especialmente de las compañías chinas como ZTE o Huawei. Esta última acapara el 70% del servicio 4G en la región y lidera los esfuerzos por instaurar las primeras experiencias 5G en el continente en determinados mercados (como Kenia, Sudáfrica o Nigeria), pero aún de manera muy limitada (Okeleke, 2019). 

La fibra óptica también se encuentra en un momento de creciente desarrollo, con proyectos masivos en desarrollo. Un ejemplo es el cable submarino PEACE (dentro del marco de su Pivot To The West, como explicamos aquí),, financiado con capital chino. Este cable conecta Asia, África Oriental y Europa y tiene una fecha de compleción estimada para 2021. Queda por ver si la pandemia retraerá las inversiones extranjeras en el desarrollo de estas redes y conexiones.

ZTE

 ZTE Kārlis Dambrāns

La digitalización de África subsahariana: entre la oportunidad y la incertidumbre

En cuanto a la presencia online la tendencia es creciente pero la pandemia abre futuros inciertos. El e-commerce ha experimentado interesantes iniciativas antes de la pandemia. Un ejemplo es el acuerdo de colaboración entre el grupo AliBaba y Ruanda que amplía la cantidad de productos ruandeses exportados a China y establece un programa de formación en e-commerce de jóvenes ruandeses en China (Alizila, 2019). Pese a ello los mercados africanos siguen presentando desafíos. La falta de infraestructuras dificulta el movimiento de mercancías y fragmenta los mercados de la región. Esto dificulta el pleno desarrollo de su potencial (TCAP, 2020). Las inversiones en infraestructuras digitales deben seguir yendo acompañadas de grandes inversiones en estas otras infraestructuras de las que dependen para poder ser implementadas de manera efectiva y así amplificar su impacto.

El mobile Money en cambio es una industria plenamente establecida y para la que la pandemia supone una oportunidad de continuar su desarrollo, al reducir aún más los intercambios con dinero físico. África subsahariana es considerado el epicentro mundial del mobile Money. Cuenta con aproximadamente 500 millones de cuentas activas y 1.9 mil millones de dólares en circulación a diario (O’Dea, 2020). En 2019 el 57% de todas las transacciones en el continente fueron utilizando esta herramienta. Es de esperar que en 2020 debido a la pandemia esta cifra haya aumentado aún más y que los próximos años afiancen este crecimiento (GSMA Intelligence, 2019).

La experiencia de las empresas africanas como Safaricom puede darles cierta delantera para exportar el modelo a otras regiones con mercados de un nivel de desarrollo similar y usuarios con demandas parecidas.

El Mobile Money, una oportunidad para la integración económica

Además, impulsar el mobile Money es una oportunidad para promocionar la integración económica de los diversos mercados del continente (Bhan, 2019). Existe ya interoperabilidad entre cuentas de 27 países. El AfCFTA (Área Continental Africana de Libre Comercio), en vigor desde mayo de 2019, ha tenido que iniciar su andadura en época de pandemia por lo que su verdadero potencial aún está por explotar, y la digitalización e interoperabilidad de las transacciones es un factor a tener en cuenta. Se trata de un área comercial de 3.4 billones de dólares y 1.3 mil millones de personas. Conecta a 54 países firmantes (27 ratificados). Pese a su potencial, el flujo internacional de dinero sigue siendo complicado para el comercio intrarregional.  

Los obstáculos burocráticos sobre todo entre la África francófona y la anglófona limitan el alcance de las inversiones en la economía formal. Sin embargo, la economía informal tiene una bien establecida red basada en la herramienta del mobile Money. Los pequeños comerciantes que operan a través de las porosas fronteras recurren al móvil, una herramienta más sencilla e inmediata a la hora de realizar y recibir pagos e ingresos que a los bancos y sus aparatosas transferencias mediante cuentas bancarias. Estas operaciones a menudo llevan días y suponen un sinfín de trámites.

Interoperabilidad como nexo panafricano

La interoperabilidad es clave en este aspecto, construyendo lo que ha sido definido como un ecosistema económico digital panafricano cuyo potencial transformador del panorama comercial regional puede ser determinante en los próximos años. A medida que el AfCFTA vaya retirando los obstáculos a los flujos económicos internacionales es de esperar que estas redes informales se afiancen y salgan a la superficie. Pero es necesario que sean los sistemas oficiales los que se adapten a estas vías establecidas de comercio. Adoptar los puntos fuertes del mobile Money (inmediatez de la operación, interoperabilidad, acceso inmediato al dinero) y facilitar su uso es una oportunidad para que este ecosistema económico panafricano florezca y amplíe su alcance más allá de  las fronteras nacionales.

Digitalización África subsahariana

Mobile Money en Uganda WorldRemit Comms

Respuestas digitales para los desafíos del futuro

La digitalización tiene mucho potencial y puede ser una respuesta a muchos de los desafíos de la región. La explosión de start-ups tecnológicas los últimos años muestra que existe el talento y la creatividad. La recuperación post-covid tiene que pasar por el impulso a estas iniciativas, tanto en sectores establecidos o con potencial (e-commerce, mobile Money…) como en sectores que pueden dar respuesta a problemas futuros o presentes de la región. Algunos ejemplos son el agtech (las tecnologías en la agricultura, útiles para atajar los efectos del cambio climático que ganarán presencia en la agenda regional los próximos años) o las energías renovables, que pueden sacar partido de los muchos recursos naturales limpios presentes en la región para paliar la inseguridad energética (TCAP, 2020).

La pandemia ha dejado a muchos países de la región subsahariana en situaciones complicadas cuyos efectos a largo plazo aún están por ver. Sus gobiernos se encuentran ante una situación en la que las debilidades estructurales han dejado expuestos a varios sectores económicos. Las inversiones públicas, a menudo escasas, deberán ser minuciosamente calculadas y distribuidas para minimizar los efectos de la pandemia. Sin embargo, el añadir un eje digital al diseño de los planes de reconstrucción económica puede impulsar la modernización y la competitividad de estos países. De esta manera no solo se minimizan los efectos de la pandemia, sino fortalecen sus economías de cara a futuros desafíos.

Favorecer las conexiones entre países, fortalecer los mercados internos, impulsar la industria, aprovechar las oportunidades que brinda el AfCFTA y aumentar las inversiones extranjeras son algunas de las ventajas de una recuperación digital de la pandemia. La digitalización puede ser la clave para una región con proyecciones optimistas antes del covid-19 y con un dinamismo aún por explorar.